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¿Qué es la miastenia gravis y cuáles son sus causas?

La miastenia gravis es una enfermedad autoinmune que provoca que los músculos se debiliten. Afecta principalmente a los músculos esqueléticos, es decir, los encargados de realizar movimientos voluntarios. Por este motivo, aquellos que controlan el movimiento ocular, de los párpados, la cara o la garganta son los más afectados.

Dependiendo del músculo, esta enfermedad puede presentar una sintomatología u otra. Por ejemplo, en el caso de la miastenia gravis ocular es posible experimentar visión doble. Sin embargo, si la miastenia gravis se presenta en las extremidades, el principal signo es la dificultad al caminar.

El término miastenia gravis puede resultar algo característico ya que proviene del griego y del latín. Myasthenia significa debilidad muscular en griego y gravis, grave en latín.

 

¿Por qué se produce la miastenia gravis?

La miastenia gravis es una enfermedad autoinmune. Esto quiere decir que es el propio sistema inmune el que la ocasiona. Los músculos, para realizar los movimientos, necesitan recibir una orden del cerebro. Esta comunicación se realiza a través de los nervios, estructuras conductoras que trasmiten tal información en forma de impulsos nerviosos. Sin embargo, toda esta información que se trasmite necesita ser procesada, función que le corresponde a las neuronas, capaces de comunicarse entre ellas a través de neurotransmisores. En las personas afectadas por la miastenia gravis, su sistema inmunitario genera anticuerpos que dañan a los receptores de información de los músculos. En concreto, los de un neurotransmisor específico (aceticolina). La comunicación, por tanto, se interrumpe debido a este bloqueo o daño ocasionado y al no funcionar correctamente, ocasiona esa característica debilidad muscular dificultando o impidiendo el movimiento.

 

¿Por qué surge la miastenia gravis?

Aunque se desconoce el motivo por el cual el sistema inmune reacciona de esta manera, algunas teorías vinculan la miastenia gravis con la glándula timo. Diferentes estudios estiman que esta producción anormal de anticuerpos se produce en esta parte del sistema central. Por lo general, la glándula timo es de gran tamaño durante nuestra niñez. Sin embargo, cuando somos adultos, su tamaño es más reducido. En el caso de las personas con miastenia gravis, el tamaño de la glándula es más grande de lo habitual, lo que podría explicar esa producción en exceso de anticuerpos. A su vez, existen otras causas como son los factores hereditarios.
Afectación ocular, los primeros síntomas de la miastenia gravis.

La miastenia gravis suele debutar a nivel ocular. 1 de cada 2 personas afectadas por esta enfermedad en los primeros síntomas suelen referir caída de párpados o visión doble.

 

Primeros síntomas

Sin embargo, también es posible que los primeros síntomas se presenten en otros músculos de la cara o la garganta. De forma que pueda afectar al:

  • Habla: algunas personas con miastenia gravis suelen presentar dificultad o alteraciones en la voz.
  • Deglución: es decir, dificultar al tragar tanto alimentos sólidos como líquidos. Esto provoca mayor facilidad en el atragantamiento.
  • Masticación: los músculos pueden presentar mayor agotamiento y por tanto dificultad para masticar.
  • Morfología: cambio de las expresiones faciales.

Por su parte, en el caso del resto de la musculatura corporal, también es posible presentar debilidad en brazos y piernas. Lo que pude provocar dificultad para caminar, usar los brazos o piernas o inclusive sostener la cabeza.

 

Diagnóstico y tratamiento

En caso presentarse alguno de los síntomas anteriormente descriptos, es necesario acudir a un especialista. Ante la posible sospecha de miastenia gravis es posible recurrir a las siguientes pruebas diagnósticas:

  • Analítica de sangre que permitiría determinar los niveles de anticuerpos.
  • Examen neurológico.
  • Electromiograma que permite examinar el sistema nervioso y con ello la posible fragilidad muscular.
  • Diagnóstico por imagen, principalmente Tac o resonancia.
  • Prueba de estimulación nerviosa.
  • Test del edrofonio.

En cuanto al tratamiento, su abordaje se centra en aliviar la sintomatología. Las tres principales líneas terapéuticas son la terapia farmacológica vía oral o intravenosa y la cirugía.

 

Hábitos de vida, el mejor aliado

En caso de ser diagnosticado de miastenia gravis, es posible que a través de hábitos de vida saludable se pueda reducir el impacto que tiene la enfermedad en el día a día:

  • Adecuado manejo del estrés: existen indicios que podrían vincular a un empeoramiento de la MG con episodios de estrés. Canalizar las emociones ayudará a evitar la aparición de posibles complicaciones.
  • Alimentación: realizar 5 comidas al día, en lugar de 3 principales puede ayudar a la hora de masticar. Además, evitar alimentos crudos o duros también ayudan en la ingesta de alimentos.
  • Reacondicionar el hogar: colocar barandillas ayudan a incorporarse o a acciones como subir escaleras. También se recomienda utilizar dispositivos eléctricos que permitirán realizar actividades cotidianas.
  • Planificación: realizar las obligaciones cuando se tenga la energía necesaria.
  • Acudir a grupos de apoyo: conocer personas que están pasando por la misma situación también favorece la convivencia con la enfermedad.

 

Recuerda

  • La miastenia grave es una enfermedad autoinmune que provoca que debilidad y fatiga muscular en los músculos encargados de los movimientos voluntarios.
  • Por lo general, los primeros síntomas de la miastenia gravis se suelen presentan a nivel ocular, aunque también es posible que afecte al resto de músculos de la cara o extremidades.
  • El tratamiento tiene por principal objetivo reducir los síntomas.
  • En caso de diagnostico, hábitos de vida saludable o una adecuada planificación de las tareas ayuda a minimizar el impacto que la miastenia gravis puede ocasionar en el día a día.