¿Cómo se diagnostica y trata la dermatitis atópica?
La dermatitis atópica es una enfermedad inflamatoria crónica de la piel que se caracteriza por la aparición de brotes de eccema, sequedad intensa y picor. Aunque actualmente no existe un tratamiento que la cure de forma definitiva, sí hay soluciones que permiten controlar los síntomas.
La dermatitis atópica afecta a millones de personas en España. Según un estudio reciente, más de 2,7 millones de personas convivían con esta enfermedad en 2023. En la población infantil también es muy frecuente. Se estima que afecta al 8,6% de los niños de 0 a 14 años, lo que demuestra su elevada prevalencia desde las primeras etapas de la vida.
¿Cómo se diagnostica la dermatitis atópica?
El diagnóstico de la dermatitis atópica se basa en la exploración física y en la historia clínica del paciente. No existe una prueba específica que confirme por sí sola la enfermedad. Debido a esto, el especialista valora el conjunto de signos y antecedentes antes de establecer el diagnóstico. Entre los aspectos que suele evaluar el dermatólogo destacan:
- Las características de las lesiones: el eccema suele provocar enrojecimiento, sequedad, descamación o engrosamiento de la piel como consecuencia del rascado continuado.
- La distribución de las lesiones: las zonas afectadas varían según la edad. En los bebés, suelen aparecer en la cara y el cuero cabelludo. Por otro lado, en niños y adultos son más frecuentes en los pliegues de codos, rodillas, cuello, muñecas o tobillos.
- El picor: suele ser intenso, empeora con el rascado y puede preceder a la aparición de las lesiones cutáneas en algunas personas.
- La evolución de los síntomas: la enfermedad suele alternar periodos de brotes con fases de mejoría, aunque la frecuencia e intensidad varían en cada persona.
- .Los antecedentes personales y familiares: esta enfermedad suele asociarse a otras patologías como el asma o la rinitis alérgica.
En algunos casos atípicos, el especialista puede solicitar pruebas adicionales como analíticas, test epicutáneos o realizar una biopsia para descartar otras enfermedades. Sin embargo, estas pruebas no suelen ser necesarias para diagnosticar la dermatitis atópica.
Tratamiento de la dermatitis atópica
El tratamiento tiene como objetivo aliviar el picor, controlar la inflamación, reparar la barrera cutánea y prevenir nuevos brotes. Las principales opciones son:
- Hidratación y cuidado diario de la piel: aplicar crema hidratante todos los días ayuda a mantener la piel protegida. También conviene utilizar productos de higiene diseñados para pieles atópicas.
- Cremas: durante los brotes, el especialista puede recomendar cremas o pomadas para reducir la inflamación y aliviar el picor. Estos tratamientos deben utilizarse siempre siguiendo sus indicaciones.
- Fototerapia y medicamentos: cuando las medidas anteriores no son suficientes, pueden valorarse tratamientos con luz ultravioleta controlada o medicamentos que actúan en todo el organismo.
- Nuevos tratamientos dirigidos: en los últimos años se han empezado a emplear medicamentos que actúan de forma más específica sobre los mecanismos que provocan la inflamación. Estas opciones han ampliado el tratamiento de las personas con dermatitis atópica moderada o grave.
Además del tratamiento farmacológico, el seguimiento periódico por parte del dermatólogo permite valorar la evolución de la enfermedad, ajustar la terapia cuando sea necesario y reforzar las medidas de cuidado de la piel para mantener un buen control de los síntomas a largo plazo.
Recuerda:
- El diagnóstico de la dermatitis atópica se basa en la exploración de la piel, la valoración de los síntomas y los antecedentes del paciente.
- El tratamiento tiene como objetivo aliviar el picor, controlar la inflamación, reparar la barrera cutánea y reducir la frecuencia de los brotes.
- La hidratación diaria de la piel y el seguimiento por parte del dermatólogo son fundamentales para controlar la enfermedad a largo plazo.

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